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Monseñor Ricardo Durand Flórez, SJ, partió a “conocer el rostro de Dios”, como era su deseo, el 19 de marzo de 2004, solemnidad de San José, a la edad de 86 años.

Monseñor Durand nació el 16 de abril de 1917 en Huanuco, Perú. En 1948 fue ordenado Sacerdote Jesuita en Argentina.

Como una expresión concreta de amor y preocupación por los más pobres fundó Caritas del Perú en el año 1954, con el apoyo del entonces Nuncio Apostólico, Mons. Francesco Nardone.

Posteriormente en el año 1958 fundó la obra social Cruz Blanca”, buscando atender las necesidades de los niños de más bajos recursos.

En 1966 fue nombrado Arzobispo de Cuzco y en 1967 fue elegido miembro de la Pontificia Comisión de Educación Católica. Al año siguiente, en 1968 fue nombrado delegado para la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín, donde dirigió la importante Comisión sobre Pobreza; y en 1988, en medio de una creciente crisis social y económica en el Perú, fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.

Una de sus acciones sociales más importantes fue la de preparar al país para el gran ajuste económico de 1990, que dejó sin recursos a muchos peruanos. Gracias a las previsiones que Monseñor Durand tomó como Presidente del Episcopado, la Iglesia Católica a través de Caritas y otras instituciones, alimentó a más de dos millones de personas durante más de ocho meses.

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Fue un hombre que por su amor a Cristo pobre, trabajó incansablemente por obras de desarrollo social y promoción humana. Además de fundar “Cruz Blanca”, ha creado varios Centros de Educación Ocupacional y más de 100 comedores populares y talleres de capacitación en la ciudad del Callao.

Desde hace cinco años, por invitación de Monseñor Ricardo Durand, las hermanas de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación vienen acompañando el trabajo en los Campamentos de Cruz Blanca, y a partir del año 2004, por encargo expreso de él, han asumido el manejo de esta hermosa obra. Para las hermanas Fraternas (como se les conoce) ha sido una gran bendición el recibir Cruz Blanca de manos de quién fuera su Fundador y animador principal, ya que esta obra les permite vivir su vocación de servicio con los niños que anualmente se vinculan a los campamentos de verano. Asimismo, el estar al frente de esta hermosa obra las compromete a custodiar fielmente el ideal que impulsó a Monseñor Durand a fundar Cruz Blanca como un proyecto social y solidario al servicio de los más necesitados.

Es intención de las hermanas Fraternas continuar con las orientaciones dejadas por el Fundador y al mismo tiempo abrirse a los nuevos desafíos que los tiempos actuales presentan a través del ejercicio de la solidaridad.

 

Para más información sobre la Fraternidad Mariana de la Reconciliación visita su página: http://www.fraternas.org 

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